BahiaGuia en el Diario La Nueva Provincia !
Domingo 17 de Setiembre de 2006
COMO DAR FORMA AL SUEÑO DE LAS
ADOLESCENTES
Las fiestas de 15, esa moda que no pasa
de moda
No obstante el paso del tiempo, celebrar a la niña bonita está
más vigente que nunca. Según las posibilidades económicas
de los padres, diseñadoras y expertas en ambientación
se proponen diversas posibilidades.
Ilusión para las adolescentes, poco menos que una "pesadilla"
para algunos padres. Las fiestas de 15 continúan movilizando
a las chicas, a la vez que suelen vaciar los bolsillos de sus papis,
quienes no siempre cuentan con la abultada cifra necesaria para costear
el festejo.
La tradición de celebrar los 15 años refiere el paso
de la "niñez" a la "adultez", grandioso
acontecimiento familiar en el que solía realizarse la presentación
en sociedad de la niña bonita.
Por naturaleza, esta transición rebosa de cambios y está
cargada de expectativas: las homenajeadas reciben más responsabilidades
o privilegios, comienzan a observar la vida desde otro costado y,
en algunos casos, sus decisiones empiezan a ser tenidas en cuenta.
Pero volviendo al tema de la fiesta, en lo referido a la organización
--y dejando a un lado por un momento los costos--, desde hace un tiempo
existe una alternativa para llevar algo de tranquilidad a los padres,
ya que todo el armado puede delegarse en manos de expertos, ya sea
en cotillón, vestidos, flores, decoración de salones
y jardines, etcétera. Cada detalle está previsto y controlado.
Aunque, claro, esta opción requiere el pago previo de una interesante
suma, que en ciertos casos superaría los 7.000 pesos.
En el ciclo organizado por Event Art sobre "El arte de organizar
eventos: Secretos de los meeting planners", varias especialistas
abordan el tema de las fiestas de los 15 años.
Yiyi Volpe (artesana de la flor), Sarita Morales (experta en pedrería)
y Danna Gallego (diseñadora industrial) detallan paso a paso
la manera de convertir este sueño en realidad. Cuentan también
con la presencia de expertas en globos, cotillón artesanal
y cocina creativa.
Ellas ofrecen respuestas a muchas preguntas que se plantean antes
de tomar una decisión: la búsqueda del lugar, la decoración
y música adecuadas, los distintos tipos de shows y hasta el
cotillón.
Salones, quintas, estancias... el sitio de la fiesta deberá
concordar con las expectativas de las quinceañeras, su estilo
y la "capacidad de bolsillo" de los padres.
Esta fecha quedará inmortalizada en fotos, filmaciones y en
el corazón de invitados y familiares, por lo que resulta conveniente
tomarse el tiempo adecuado para planear el evento.
"Es de vital relevancia saber qué es lo que quieren madre
e hija. Muchas veces esos deseos serán completamente diferentes,
por lo que se debe tratar de buscar armonía y que ambas queden
satisfechas", destaca Danna Gallego.
"A simple vista --continúa--, apenas ingresan para realizar
la primera consulta, podemos casi adivinar qué estilo de ropa
y de salón elegirán. Las enmarcamos en cuatro personalidades:
la princesa, la supermodel, la intelectual y la estrella de rock.
Cada una tiene sus preferencias y tendencias".
La ambientación del lugar también influye el gusto de
la cumpleañera: velas, manteles a tono con pétalos de
rosa, un escenario acuático o de selva... o por qué
no algo temático y que los invitados vayan vestidos onda años
'60, son algunas de las posibilidades.
En el caso de la música, siempre hay que solicitarle al DJ
una muestra de lo que suele pasar y pautar con anticipación
lo que se busca, en virtud de los gustos y edades de los invitados.
Cada fiesta tendrá opciones propias en cuestiones de shows,
en función de la edad de los presentes, la época del
año y de la ubicación y características físicas
del lugar.
Clases de salsa dictadas por cubanos, conjuntos musicales con danzas
árabes, murgas y hasta actos de magia resultan algunas de las
opciones más elegidas, aunque otros se inclinen por los novedosos
(y usualmente más caros) acróbatas aéreos y los
fuegos artificiales.
En cuestiones de cotillón, hay quienes lo prefieren personalizado:
estilo años '70 (pelucas afro, vinchas hippie y mucho color),
animal print (blanco y negro, estampado en cebra o dálmata)
o carnaval veneciano (máscara con tules, arlequines). No deben
faltar sombreros, máscaras, antifaces, silbatos, cornetines,
collares hawaianos, maracas de las más variadas formas y porras.
El momento de las velas
La ceremonia de las velas resulta uno de los momentos más emotivos
y simbólicos de la fiesta, y se da cuando la quinceañera
llama a 15 personas con las que haya compartido momentos muy importantes
de su vida.
Esas velas representan los años vividos y cada una de ellas
es un símbolo del momento, un recuerdo o un lazo que "ata"
a la quinceañera con la persona convocada.
Es importante tomarse un tiempo para realizar la redacción
de los mensajes que se leerán en cada una de las velas, tratando
de que lo escrito sea natural y coincida con el sentimiento que se
tiene respecto de cada uno de los citados.
Las entendidas coinciden en sugerir mensajes cortos pero propios y
no grandes discursos melancólicos que no encierren en su contenido
sentimientos reales.
El vestido
Otro de los aspectos fundamentales: el modelo del vestido debe ser
cuidadosamente elegido y, para lucir como una verdadera estrella,
es clave realizar las pruebas necesarias.
No existen más limitaciones en cuanto a colores, gamas y posibilidades,
ya que son cada vez más variadas. Otra vez, todo depende del
gusto de la quinceañera.
En el momento en el que se decide hacer una fiesta, los padres (o
quienes aporten dinero para la "causa") deberán ser
conocedores de que tanto las telas de la confección como la
mano de obra resultan bastante costosas.
La diseñadora Liliana López asegura que a la hora de
probarse el vestido la adolescente debe estar en perfecta comunión
con la ropa y sentirse feliz frente al espejo. Caso contrario, algo
salió mal.
Lo que no falla ni se modifica con el paso del tiempo es la expectativa
adolescente por celebrar la tradicional fiesta de 15, un sueño
que cada vez requiere mayor atención, cuidados y mucha plata.
Para agendar
Alternativas
* A la fiesta se pueden llevar maquilladoras para pintar desde flores
y mariposas hasta tatuajes en la cara y los brazos, o peluqueros que
hagan mechones de colores y peinados raros.
* Las posibilidades incluyen máquinas que lanzan humo, burbujas,
nieves, papel picado, caramelos, pétalos y hasta remeras.
* Nada mejor que la quinceañera se quede con un recuerdo de
quienes fueron a su fiesta. Son ideales para dejar mensajes los libros
o videos (greeting box).
* Hay novedosas invitaciones en tubos de ensayo o cajitas de diversas
formas. La torta puede consistir en varias "mini tortas"
que forman una y que luego se reparte.
* Gigantografías con la imagen de la cumpleañera, desde
donde aparecerá en el salón. Esto, sólo para
aquellas con la autoestima alta.
* También se usan los regalitos personalizados para los invitados,
como conos con chocolate, cajitas con confites, bolsitas con pétalos,
etcétera.
Datos
* La música. Disc Jockey: www.djtaylor.com.ar
* Lugares
Las opciones son variadas: clubes, salones de sindicatos o privados,
casas de campo, sociedades de fomento, quintas o estancias.
En www.bahiaguia.com.ar se pueden ver
algunas de las opciones, con fotos incluidas.
Testimonios:
Macarena Blanco
"Siempre quise esta fiesta"
"Siempre me pareció más divertida la idea de pasar
esa fecha con mis amigos y la gente que quiero, por eso desde hace
un año estamos preparando la fiesta", dice Macarena.
Si bien su DNI asegura que se asomó al mundo un 21 de diciembre,
la celebración se programa para el 9, de manera tal que sus
amigos o parientes no se ausenten por las vacaciones.
Hasta ahora son cerca de 100 invitados. Cuando su papá se enteró,
casi se desmaya. Pero con unos `porfis' y la idea de que sería
una celebración única, lo convenció.
Según mamá Claudia, la recorrida por los salones incluyó
casi la mayoría, buscando una opción acorde a sus posibilidades.
"Para nosotros es un sacrificio. Ella sabe que dependemos de
un sueldo, y sumando todo, por más pequeño que sea,
es casi imposible gastar menos de 8 mil pesos. Y detrás de
Macarena viene Candela, que cumple 13 en noviembre y Magalí
de 11, que ya se prendieron con el tema de la fiesta y no les podés
decir que no. Lo que hacemos para una, tendrá que ser para
todas", razona Claudia quien también tuvo su fiesta de
15, pero en su casa, como se usaba hace unos 20 años.
Romina Sevillano
"Desde los 7 años que sueño con ir a Disney"
A pesar de que Romina cumplirá sus 15 años recién
el 18 de junio de 2007, ya tiene su regalo asegurado: el viaje a Disney
World.
"Siempre me fascinó la idea de conocer esos parques de
Disney, con sus personajes y protagonistas de películas. Desde
los 7 años que sueño con ir allá y ver a Mickey,
¡el que más me gusta!", dice.
A pesar de que fueron varios los que la quisieron convencer de que
cambiara el viaje por la fiesta, Romina está más que
segura. Y, lo que es mejor, logró que sus padres aceptaran.
"Ya tengo toda la info y parte del grupo que va a ir. Estoy segura
de que lo voy a disfrutar muchísimo. Además, voy con
una compañera del colegio", asegura entusiasmada.
En definitiva, el pase a la felicidad de Romina tendrá un costo
de casi 2.220 dólares a pagar en cómodas cuotas (200
de adelanto, no reembolsables por cancelación, más 165
de impuestos y otros 100 para los que no posean ciudadanía
europea), pero, claro, será una vivencia inolvidable.
Florencia Norambuena
"Quiero disfrutarlo con mis amigos"
Florencia cumplirá sus 15 años el próximo 18
de octubre y sus padres le brindaron la opción de elegir entre
la fiesta y el viaje. Y ella optó por la primera, aunque con
algunas condiciones.
"Nada de `árbol de la vida' o de `filmación con
fotos de mi niñez'", aclaró. Tampoco quiso que
sus padres invitaran gente que apenas conocía, ya que será
su fiesta.
"Sólo acepta amigos que la tuvieron en sus brazos al momento
de nacer y fueron parte de su crecimiento", asegura su papá
Gerardo.
A pesar de estar separados, los padres de Florencia participaron y
eligieron todo lo concerniente a la celebración junto a su
hija.
"Todas las diferencias tienen que quedar de lado, porque los
dos perseguimos el mismo fin: la felicidad de nuestra hija. Por eso
asistirán a la fiesta nuestra actuales parejas, con los medio
hermanos de Flor (que son cuatro) y los abuelos y abuelos postizos
de ambos lados", aclara Gerardo.
En la cuenta regresiva, la familia Norambuena también recorrió
salones, tiendas de ropa, servicios de comida, fotógrafos y
filmación. Acordó que cada padre se hará cargo
del 50 por ciento de los amigos de Flor, y luego los familiares y
amigos personales de los padres "se facturarán por separado".
Cuando Florencia se decidió por el salón, éste
fue reservado para el sábado 21 de octubre, el más cercano
a la fecha original de su cumpleaños, que sería un miércoles.
Pero quedaba el tema del vestido y este problema requirió atención
femenina extra, por lo que mamá Silvia y Florencia fueron las
encargadas de revisar decenas de revistas. También eligieron
los centros de mesa, souvenires y tarjetas. Ahora con sus hermanas,
la madre y la abuela armaron un cotillón extra de gorros y
galeras más personalizadas.
Sobre el asunto de los gastos, Gerardo dice que en todo momento trataron
de adecuarse a la situación económica actual (nunca
se habló de endeudarse) y escogieron un presupuesto de tarjetas
intermedio (de unos 80 pesos cada una), ya que a eso hay que sumarle
las sillas vestidas (2,50 más por cada una), cotillón,
marcas de vino, retratos y fotos, etcétera.
Y todavía le quedan tres nenas más.
Opinión
El valor de los ritos
Los ritos marcan situaciones de transformación.
En otras épocas, en el varón, un ejemplo era el paso
del pantalón corto al largo, o cuando recibía las llaves
de la casa. En las mujeres, cuando tenían permiso para maquillarse
y usar "zapatos de taco". En todos los casos, se destacaba
un crecimiento, una maduración.
Hoy, si bien los ritos poseen diferentes coloraciones, en su esencia
la importancia de la ceremonia o el acto sigue siendo la misma.
Los 15 años dan cuenta de una etapa de la vida de la mujer
que implica descubrimiento, construcción de una identidad,
cambios corporales ("la niña bonita como un florecimiento"):
un paso de transición entre la primera infancia y la adultez.
Todo esto debe ser concretado a través de un rito que no necesariamente
debe ser una fiesta. Podemos pensar en un regalo, una cena familiar,
un encuentro con amigos, un viaje, etcétera. Pero sí
algo que marque una diferencia, que no pase inadvertido.
Muchas veces la sociedad de consumo en la que estamos inmersos nos
lleva a contraer deudas, vender algo, presionarnos a renunciar a cosas
necesarias en función de realizar fiestas extremadamente costosas
con producciones increíbles de ropa, adornos, fotos y demás,
cuando en realidad el sentido del rito que se inscribe en el psiquismo
no se mide por el gasto en sí mismo.
También nos pasa que cuando no podemos responder a esta presión
social, esto termina generándonos mucha frustración.
Nuestra función, como adultos, es la de orientar a nuestros
hijos adolescentes en este sentido: marcando los cambios con ritos,
pero ayudándolos a que puedan pensar y elegir por sí
mismos y no por lo que desde afuera se nos impone.
Alejandra Dotti, autora de este comentario, es licenciada en Psicología
Laura Gregorietti de La
Nueva Provincia